Wednesday, March 15, 2006

 

Universidad Autonoma de Barcelona: 11 preguntas al autor del Film&Run


Julio Rojas: “Filma y corre”, un nuevo concepto de cineLunes 13 de marzo de 2006.


Por Alfredo Caminos

Plaza Catalunya, Barcelona. Las mesas del Zurich dispuesta para recibir a un latinoamericano con nuevas ideas. Llega Julio Rojas, guionista consagrado, chileno de nacimiento y de paso por España. La tarde invita a una conversación amena que se vuelve entrevista. Así nos cuenta de lo que llama su “última locura”: Filma y Corre (Film&run).


Pregunta: ¿Qué significado tiene el proyecto Filma y Corre?
Julio Rojas: Es básicamente una propuesta de libertad creativa y al mismo tiempo un modelo de producción muy barato que se basa en usar los espacios públicos, la gente real, las locaciones reales, meter en ellos actores, filmarlos desde la cámara de un móvil, de tu cámara digital, o desde el formato que quieras, realizar una escena antes que alguien de la autoridad llegue a impedírtelo y correr a tu casa para armar tu largo. En definitiva, concebir la realidad como un gran plató, como un set gratuito donde no hay que pagar derechos para filmar tu narración. La filosofía del Filma y Corre, que se puede encontrar en el blog pueden resumirse en 4 reglas básicas:
1. Todas las escenas son en exteriores o interiores reales (no hay sets)
2. El mínimo de gente sabe que se esta rodando una escena. La mayoría no tiene idea de lo que pasa. El público debe interaccionar con la película sin saberlo. Este es el punto mas importante del Film&Run. La intervención de la realidad. La impredectibilidad del momento. Por eso en el Film& Run no hay guiones con diálogos predefinidos, solo hay patrones genéricos de diálogos, pautas narrativas flexibles.
3. No hay lugares prohibidos. Para eso se corre cuando llega la autoridad.
4. Todo formato vale: desde grabar desde la cámara de un móvil hasta una cámara de video portátil. El formato no importa. La narración sí.
P.: ¿Quiénes apoyan esa concepción del arte audiovisual?
J.R.: Desde alumnos de cine a directores consagrados que quieren experimentar la extraña libertad de saltarse a la industria y volver a la potencia de contar una historia sin más ataduras que una pequeña cámara.

P.: ¿Hay proyectos siguiendo ese criterio? ¿Están en la etapa de rodaje, es decir en “correr”?
J.R.: Este fin de semana ya se hicieron dos F&R sólo en Chile. Ayer acabo de ver uno. Una pareja en un café, discutiendo e interactuando con los espacios y con la gente (ver nota aparte). Y hay a lo menos 9 proyectos en pre-producción de audiovisualistas de todo el mundo que me han escrito para contarme que están diseñando sus guiones. Porque si hay algo vital en el Filma y Corre es tener un guión a prueba de balas: lo suficientemente flexible que permita moldearse a lo impredecible, lo suficiente estructurado como para asegurar consistencia narrativa.
P.: Teniendo en cuenta lo que dices, y recordando los artistas del graffiti, o el teatro callejero como el reflejado en el filme “Noviembre” de Achero Mañas, ¿es posible que estemos ante una forma de protesta?
J.R.: Indudablemente es una forma de protestar ante lo dificultoso que es hacer una película. Una protesta urbana, una rebelión contra el “deber ser” o el “deber hacer”. Un protesta que se instala desde la libertad que te da la tecnología barata y al alcance de todos, y de tu libertad personal para registrar los espacios públicos. ¿Por que hay que pedir permiso para filmar en el metro? ¿Por que es malo que alguien mire a la cámara? ¿Por que es malo poner subtítulos cuando no se escuchan los diálogos? ¿Porque es malo que se usen extras que no saben que son parte de una película? La propuesta es, “Ve y hazlo igual”. Mete tus actores en la vida, este gran set gratuito. Es desde ese punto de vista, una intervención al estilo parkour, una redefinición del ámbito urbano.
P.: Pero si lo consideramos una protesta ¿la propuesta “filma y corre” significa una rebeldía contra el sistema establecido?
J.R.: El concepto Filma y Corre no se rebela realmente al sistema. Toma el sistema y lo abre y deja entrar a todos a una fiesta que es solo con invitación.
P.: ¿Estamos ante una nueva concepción del arte o un modelo al estilo del Dogma 95? Es decir, como una nueva forma de producir, o de lenguaje...
J.R.: Dogma 95 fue un modelo estético válido, pero lleno de restricciones que sus mismos autores violaron. El Film&run es por el contrario liberador. Es decir:-“No tengo que tener restricciones si mi historia es buena”. Es evidentemente un modelo de producción, un modelo de producción un poco kamikaze, porque es decidir no esperar a tener nada para hacer tu película. Cuando escribí Sábado para Matias Bize(*), y que causó una revolución en su esquema narrativo, era básicamente un “Filma y Corre”. Una novia despechada por las calles de Santiago entrando a lugares públicos ante la atónita mirada de la gente. El director comprendió la propuesta y comprendió también que era el único modelo de producción para un chico latinoamericano de veintitantos y lleno de talento. Utilizar las plazas, la gente de la calle, el espacio público como su locación. 33 dólares y ya tenia su película que lo lanzo a la fama. Entonces lo que planteo es que uno si lo puede hacer. Pero ¿por qué la gente, los miles de cineastas jóvenes que no tienen ni contactos en el medio, ni han ganado fondos, no lo hacen? Básicamente porque no hay un “nombre” para llamar a lo que potencialmente harían si se decidieran a hacer su largo o corto solamente teniendo los actores y una cámara. Y eso es el “Filma y Corre”. Un nombre que engloba ese modelo de producción, esa estética de intervención de la realidad.
P.: ¿Se puede considerar a esta forma de producir una contrapropuesta al sistema de las grandes empresas multinacionales del cine?
J.R.: Es una reacción. Es indudable. Cada día salen cientos de nuevos cineastas esperanzados en hacer su película en busca de una oportunidad. Es realmente violento para un joven de, por ejemplo Latinoamérica, que quiere hacer cine, ver en la prensa la danza de millones para hacer un largo. El Filma y Corre es decirle a las multinacionales de cine: “sigan en lo suyo, pero mientras tanto vamos a hacer la película igual. Y si queda buena, y si es brillante, y si genera impacto narrativo, entonces yo veo si se las vendo”. ¿Te fijas? Es al revés. Es decir: “estoy, soy capaz de hacer. Ahora cómprenme mi film&run, si es que quiero venderlo”. Pero atención, esta libertad tiene también su cuota de responsabilidad. De 100 Filmrunners, que se lancen a las calles, inmediatamente se sabrá quién es quién, quién tiene talento, quién sabe contar una historia. Este modelo delata inmediatamente al soberbio, al descuidado, al que no tiene sentido del cine. En el blog del “Filma y corre” hay un consejo: jamás hagas un filma y corre sin un guión. Es lo único que no puedes dejar de tener. Aunque no tenga diálogos, aunque tenga solo el “sentido” de lo que se dirá, tenlo. Luego sal a la calle y aprovecha el caos de la realidad.
P.: ¿Es una revolución o una revuelta? ¿Cuál crees que es el futuro del proyecto?
J.R.: El futuro del proyecto es generar una masa crítica de cineastas, audiovisualistas y amigos de la imagen, que acepten el Filma y Corre como un formato válido. Si mucha gente se entusiasma y hace su F&R antes de esperar tener quinientos mil dólares para poder hacer su película. Si hay muchos “Filma y Corre”, dando vueltas por Internet, si se generan espacios para verlos, como festivales específicos de F&R o se acepta el formato en los festivales ortodoxos, será una revolución pacífica donde habrá cabida para la calidad narrativa de igual a igual. Una película de 30 dólares podrá competir con una de 30 millones y el público decidirá. Eso es democratizar la imagen. Y si gana la de 30 millones, será una victoria justa. Obviamente es una postura un poco ingenua, porque todos sabemos que la industria se sustenta también gracias a vertiginosos presupuesto en marketing, y la película de 30 millones tendrá ventanas de marketing más poderosas, pero es un paso. Creo finamente que el futuro del Filma y Corre es convertirse en una opción dentro de muchas opciones, para hacer cine, y su gran campo de distribución será Internet.
P.: ¿Crees posible una ampliación del modelo “Filma y Corre” a países africanos, asiáticos, incluso del primer mundo? Teniendo en cuenta que en todos lados hay rebeldes y antisistema...
J.R.: El modelo “Filma y Corre” será más “Corre” en ciertos países donde las restricciones para filmar sean mayores y más “Filma” en aquellos donde exista mayor libertad creativa. No importa en que parte del mundo estés, si tienes una buena idea, entonces fílmala con lo que sea y como sea (pero que te quede bien). Mi sueño es que un joven africano haga un largo Film&run con el mismo nivel de dificultad que un joven en Suiza, y que en ambos el nivel de dificultad sea mental (como resuelvo esto) y no económica.
P.: ¿El cine dejará de ser una industria si sigue la senda de la propuesta “Filma y Corre”?
J.R.: Te aseguro que si un largo “Filma y Corre” concita los intereses de distribución, de público y de crítica, la industria se encargará de “incorporarlo” bajo una etiqueta de independiente, y seguramente será nominado a un Oscar, y empaquetado y distribuido exactamente como cualquier película ortodoxa, ya que el cine es una industria y seria ingenuo renegar de ella. La industria cinematográfica va a seguir funcionando y alimentándose de la disidencia. Siempre ha sido así. El punto es que con el film&run, sin tantas restricciones presupuestarias para los autores, ellos podrán tener una oportunidad que hoy no tienen.
P.: ¿Algún sitio Web o blog donde podamos seguir la evolución del proyecto?
J.R.: El blog original del proyecto es http://www.filmaycorre.blogspot.com/ Pronto tendremos la web, que está en construcción en español y en inglés. Invito a que envíen sus comentarios y noticias con sus proyectos y que se sumen a este pequeño acto revolucionario saliendo a la calle con sus cámaras digitales. Como dice el lema del blog:”la vida es el set. ¿Qué más necesitas?”
(*) Premio Fassbinder en Mannheim en el 2003.

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